Traductor
English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified
Quiero esto en mi Blog!
Publicado por Pablo en 21

jueves, 1 de noviembre de 2012

Concurso Microrrelatos repentinos de Castillos en el aire

 
El preludio
 
     Montika Enama se alzaba sobre los pliegues cóncavos de una formación rocosa, coronada por serpenteantes cascadas de agua canalizadas hacía los bordes de la ciudad que alimentaban el gran lago de su base. Majestuosa, el brillo de las nítidas aguas la engalanaba haciéndola la ciudad más bella de subterránea.
     Muller escuchó desde la habitación de casael ruido provocado por un tropel de personas que se agolpó cerca de la puerta central de la ciudad, al oír la llegada de un grupo de feriantes. Carromatos cargados de explosivas aventuras, marionetas, ungüentos, espectáculo…asomó su hocico por la ventana y se apresuró en cerrarla, quería silencio.
     Las llamas de la chimenea crepitaban dando chasquidos como su ajetreada mente. Cansado de darle vueltas a lo mismo consignó en letra una carta dirigida al gobierno central. A los dos días recibió una visita inesperada. Trás el portón de casa apareció Ritma, la procuradora del gobierno central. Su rostro serio no le dio buena espina a Muller, que deshaciéndose en un leve sollozo respiró profundamente. No hubo espera, Ritma le miró a los ojos fijamente pronunciando: “hemos estado vigilando tus pasos, no estás solo. Sabemos de tu legado como científico e innovador. Nuestro mundo subterráneo se expande y con el ciertas necesidades básicas. Necesitamos procurar la estabilidad, para generar riqueza. Tú tienes el don.” Él sin mediar palabra no vaciló en dar un paso al frente y estrecharle la mano agradecido. Ritma sonrió. Sofocado abrió la ventana y observó desde casa los tejados de la ciudad. “Vamos a financiar tu proyecto. Queremos una vida mejor para todos.” Había descubierto la fusión nuclear, y con ella obtener energía a bajo costo. Un concepto olvidado que volvía de nuevo a ser la punta del iceberg. Fue un instante feliz, tremendamente feliz. En sus ojos el brillo se matizó en lágrimas que le cayeron por la mejilla. Todo tenía un ciclo, y este volvía a ser el nuevo examen preludio de una noche incierta.



  Cada vez que invitan a un autor, proponen un tema en relación a su libro. Esta vez ha sido en referencia a una civilización subterránea. Este es el que he aportado para el concurso

No hay comentarios:

Publicar un comentario