Traductor
English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified
Quiero esto en mi Blog!
Publicado por Pablo en 21

jueves, 27 de diciembre de 2012

Esta noche te cuento


Lágrimas de metal

     Intenté no ser  témpano, ni lágrimas de metal pero no pude. Soñé ser helio y nube antes que cielo. Soñé no ver con sus ojos e intenté ver sus almas. Soñé mimetizarme para no ser descubierto, convertirme en agua mansa, ser torrente sanguíneo, azúcar, sonrisa. Soñé ser el árbol del mundo, una rama saliendo del tronco, un espejo que reflejara la felicidad, la luz de las luciérnagas sustituyendo las estrellas. Parpadeé para no ver pero era imposible. Recibí gestos de madre inocuos y de padre agresivo, palabras corriendo entre el murmullo de mis deseos, olvidos y sueños rotos dibujados en nubes negras vaporizadas, limpieza de cutis, verdades impuestas. Fui el agua de mis mejillas que se escurría entre las rendijas, el cielo gris y lluvioso del eco de mi voz entre las laderas de las montañas secas de fresca hierba.
     Ellos fueron padres de luna llena, cargados de lágrimas metálicas que formaron cadenas que acabaron marcando mi piel, el prodigio de días oscuros, vacíos como sus almas. Quise ser y no pude. Quise soñar y me rompí. Tuve entre mis manos las caricias que nunca recibí. Hubiese sido mi mejor regalo, mi navidad diaria aun soñada.


Imagen extraída de la red


Enviado para concursar este mes de Diciembre

martes, 25 de diciembre de 2012

Pecados capitales ( Diciembre )

El juego

Pérfido, fue lo que me dijo Madame Bouchard la noche antes de dar el golpe. Sus ojos achinados acabaron mimetizándose en un rostro encogido dentro de un cuerpo encorvado por la avaricia. La belleza deslumbrante de una mujer de talante, intransigente, pero deliciosa en sus ambiciones. En eso concordábamos los dos, por lo que no me resultó difícil convencerla, atarla, arrastrarla hasta la callejuela que nunca abandoné por mi falta de humildad liberando su Alma. Aparentar era la doctrina que me enseñaron siendo bien niño. Me iba la vida, ganar o perder, y no estaba dispuesto a dejarme vencer por un acuerdo menospreciable. Supe tocar las cuerdas del instrumento hasta hacerlo sonar sin desafinar, y llamar su atención. Exuberante decisión pensé, ardiente como a mí siempre me han gustado las decisiones, calientes, al rojo vivo, sin caer en ilusorias banalidades.
La ambición de poder ensordece, ciega, nubla, enloquece. Ella solo se dejó arrastrar, yo recogí hasta la última gota. Se lo juré, no se preocupe señora Bouchard todo va a ir bien, daremos un buen golpe. Invertiremos en el negocio, lo remontaremos y usted será poderosa. Pero a cambio… Nunca me escuchó, se quedó embelesada con su trágica vida poderosa, que acabó en una muerte digna. Tuvo suerte. Su Alma me pertenecía. La avaricia fue lo de menos, solo un simple juego que llevo guardado en la manga y del que siempre hay alguien dispuesto a jugar. ¿Quién es el próximo?

Lo indico en castellano, el original está en Catalán
 

miércoles, 19 de diciembre de 2012

I Carrera Verde



Arriba los Brócolis


A partir del día 7 comienza la I Carrera Verde organizada por Luis Hurtado, 

 http://microrrelatosalpormayor.blogspot.co.uk/

Creo este pequeño espacio para comunicarnos las personas del equipo.

Los Brócolis
            Fernando Martínez (escritor), Espirales de tinta
            Yashira (escritor), Te cuento
            Paloma Hidalgo (escritor), Un libro es un jardín de bolsillo
            Fernando Martínez (ilustrador), Espirales de tinta
            Puck (escritor), Los jardines de Puck
            Francisco Manuel Marcos (escritor), Cirujano de letras

sábado, 15 de diciembre de 2012

Concurso Microrrelatos Contarcuentos


Una flor fuera del jardín

      Mamá dice que soy una flor. Se ríe cuando me lo dice. Dice que soy como una rosa sin espinas, y que mi aroma a ella le llena la vida. Papá también me lo ha dicho. Se ríe y me acaricia la cabeza. Pero hace mucho que no veo a mamá.
     Llevo no sé cuantos días aquí. Ya no sé dónde mirar, que hacer, me aburro. Llevo creo, que tres días, porque papá me dejó un calendario colgado de la puerta. Dice que soy mayor, y que  como tengo seis años ya debo saber en qué día vivo. Pero he perdido la cuenta. De vez en cuando se asoma a la habitación y me trae cosas. Tengo un bolígrafo, papel  y también una caja de cocholate. Él sabe que me gusta, me gusta más que la comida. Pero ahora no me apetece. Mi estómago me dice que no quiere nada. Papá me regaña, dice que coma, que coma que si no me moriré, debo comer todo lo que me trae. Pero no quiero. Él sabe que cuando estoy enfadado no quiero nada.
     Hace días que no veo a mamá. Papá dice que se ha ido a trabajar a un sitio donde le pagaran mucho y podremos comprarnos una casa. ¡Será estupendo!, porque así podré cuidar de ti cuernitos. ¿Qué te parece? Es una idea estupenda. Tendremos todo un patio para nosotros, y jugaremos con la pelota que me regalaron por mi cumpleaños. Yo sé que a mamá no le gustan los bichos, dice que donde tienen que estar es en el campo. Pero la convenceré para que te quedes conmigo. ¡Será genial! Y tú también serás otra flor de su jardín.
     Hoy tarda papá en venir. Cuernitos, ¿dónde se habrá metido?. Pufff¡¡¡ No sé, le tengo  que decir que traiga lechuga, para que puedas comer y no te mueras, como me dice a mi papá. Sabes cuernitos, que es muy aburrido estar aquí. Hoy tengo hambre. Me gustaría comer pizza. A ver si se asoma con una de esas grandotas y comemos tu y yo. Son tan sabrosas que me comería cien.
     Cuernitos, ¿te pesa la casa?, ven que te de un pequeño  empujoncito. Suave cuernitos, no quiero hacerte daño. Mira, aquí al lado hay una puerta ¿la ves?. Pues está prohibido pasar. Papá ya me ha advertido varias veces, si sales me enfadaré. Lo intenté y no pude, la llave está echada. No sé porque quiere que esté aquí. Nunca he estado tanto tiempo sin ver a mamá. Parece que se oyen ruidos. Seguro es papá. El reloj dice que son las siete. Vendrá a traerme la cena. Espero que no traiga lo ojos rojos, y esa cara de enfadado que no me gusta. Porque a veces me ha dicho que yo tengo la culpa. Y no sé de qué. Lloro cuando me lo dice, y me pongo triste. Los mayores son una lata.
     Cuernitos soy tu amigo, tu único amigo y te cuidaré para que no te pase nada. Eres lo único que tengo. ¡Qué bien!, tu y yo seremos flores del jardín de mamá. Se pondrá contenta cuando se lo diga. Silencio, ven, vamos a dormir antes que llegue papá. Parece que ya viene. Se oyen sus pasos. Un besito de buenas noches.

Concurso Microrrelatos Círculo Faroni


MUSAS
     Sostiene en la mano un pequeño bolso plateado que mueve con gracia. Suele engalanarse con el mejor vestido. Provocativa se contornea mostrando sus exuberantes pechos. Labios perfilados, cabello negro azabache, mirada sensual, y voz endulzada. Las musas exponen todas sus cualidades milagrosas, ocultan sus vicisitudes y enganchan a las bestias, atrayéndolas al dulce manjar, a la manzana prohibida. No importa el nombre, quien eres, ni siquiera que sientes. El lujo de la satisfacción y la necesidad se mezclan revolcando días y noches en un segundo, llantos escondidos, olvido de penas, miel amarga, transformándose en inquietantes sombras, luces divinas, amor a la carta. Consuelo de vivos. Vida de muertos.
     En el trasiego los transeúntes buscar carne fresca, recién hecha, un manjar de paladares, morbosas figuras, inspiración, musas que les atrapen. El paso de los ojos por la carta acelera el pálpito de realidades ilusorias, en diosas perfectas de carne trémula.
     No hay sino escondido, ella es una escultura andante que mueve con soltura el bolso plateado. Eleva sus cánticos ante cualquier marinero, y amarra los barcos hipnotizados. Se presta al baile, suena el son. Es otra musa de la carne.

 
Imagen extraída de la red

viernes, 14 de diciembre de 2012

Concurso "Navidad alternativa"

                                          Antes
 


Hay ajetreo en la casa. El pavo está a punto. El olor del asado invade la estancia. Los niños juegan en el parque, la vida continúa como si nada. Se va a contrarreloj. La mesa, las tapas, los adornos. Se oye el timbre de la puerta. La madre la abre. ¿Dónde has estado todo este tiempo?, hace años que olvidó que es besarle, quererle. Él le acaricia el rostro. Ella se contrae soltando un respiro. El padre sale del lavabo, envuelto en humo. Le mira de arriba abajo, su hijo ni se quita las gafas de sol. ¿Qué?, le pregunta el padre con reticencia. La ira aun le puede, y en cuanto se da la vuelta el hijo le asesta un puñetazo en la cara. Bravucón se estira sacando el pecho mirando a su madre que se asoma desde la puerta de la cocina. Ella le mira de soslayo perdiendo la mirada en la fotografía del mueble. El peque ha crecido, ya no es como antes. Ni árboles ni puñetas ni adornos, dice encogida acariciándose el rostro. Este no es mi hijo. ¿Hasta cuándo? No hay reconciliación posible. Maldito veneno. El horizonte está lejos, y el silencio roto.

                                                                Imagen extraída de la red

Que la suerte acompañe a todo el que participe en este concurso. 


lunes, 10 de diciembre de 2012

Concurso Microrrelatos ( Fin del mundo )


A medias
 
Ni un ápice se sostuvo. Hasta ese entonces había crecido un mundo a medias. El caos absoluto divagó las mentes de los hombres. Enfermaron y palidecieron por crear los medios engaños, la media vida, las medias palabras, diciendo eran la esencia para sobrevivir. Fueron las expresiones normales, cotidianas, diarias, de un mundo enloquecido. Sedientos de libertad buscaron formas alternativas. Nunca las encontraron. El sol comenzó a quemar la tierra yerma. La vida, se volvió caos. El caos renacer. La tierra tembló. Los hombres con ella. Había que sobrevivir con esperanza. Nada se quedó a medias.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Microrrelatos Cadena Ser Castellón

Toma Castaña

Antes de las doce  cada día mi mujer se sienta al lado de la ventana. Mira la gente. No se cansa de mirar. Yo le pregunto que hace. Ella encoge los hombros. Ni siquiera gesticula. Le insisto al verla triste. Me coge entre las manos. Me mira de arriba abajo, diciéndome que soy mala persona. Que la he dejado muchas veces plantada, como las plantas del jardín. Que nunca me acuerdo de cumpleaños, santos y devociones. Que nunca más me va a besar, sería lo último que hiciese. Y llora hasta quedarse tan fresca. Después se marcha y me deja croando en el bote, ¿quién fue la graciosa que le dio el brebaje?
 
Con este micro participo en el concurso semanal

jueves, 6 de diciembre de 2012

Concurso Microrrelatos la isla de los libros



Intolerància aliena

Fa dies que la mare va trencar l’ala del pare, i ha deixat de volar. Ara l’han sortir arrels, als menys tindrem de nou llenya.

Decisió prorrogada

Avui tinc una bústia plena de cartes compromeses per enviar. L’he rumiat tant que possiblement les tornaré a enviar el dia abans de demà.


Verbum

Después de enfatizar y explicar hasta casi caer exhausto las razones que me movían a ascender de puesto, ella asintió con la cabeza. Lleno de satisfacción le di un abrazo al sentirme comprendido, hasta que se quitó los tapones de los oídos.

Música interrumpida

Niña de mis ojos, aquí estoy de nuevo preso de tus atardeceres de incognito queriendo sentirte cerca, y amanecer a tu lado en esta música que me sale del corazón.
- ¿Qué te parece esta carta de amor? - preguntó a su amigo del Alma.
- Entrañable, perfecta, muy bien pensada, sentida. ¿Pero…? - dudó -. ¿Qué música le vas a tocar?
 

Concurso contarcuentos de Microrrelatos



Enfrentados

Que sí, que no, que vale, que te escucho pero no hago. Que si, que ya está, de acuerdo, pero sigo en mi sitio, estábamos enfrentados. Mamá era una de esas personas histéricas, con los nervios a flor de piel sin perfume. Mamá era una de esas personas que se levantaba malhumorada cada vez que miraba la habitación, que leía las notas de la agenda del colegio, que volvía de comprar y nos observaba impasibles mirando la tele. Mamá solo hacía que hacer la comida, recoger la casa y lavar la ropa en la lavadora. Nuestra madre era un agobio. Sí, desencadenaba historias sin apenas poder decir nada. Una a una las urdía hasta dejarnos tumbados con sus gritos en el suelo. Mamá se hizo muy grande en mi cabeza, tanto que llegué a no soportarla. Ella decía que si, yo que no. Era un ritmo continuo de pasos contrarios. Vestía de negro, yo de blanco. Éramos antítesis, fieras peleando en el terreno, gladiadores, espadachines, relámpagos y truenos. Sí, éramos eso, y no había distinción posible que pudiera hacernos entender el uno al otro nuestras verdaderas necesidades. Vivimos en un carnaval continuo. Yo me disfrazaba, ella también lo hacía. Cambiaba de traje, ella de estrategia. No hubo día impasible o plácido, siempre fue tormenta. El cielo se cubrió de cenizas por los bosques que prendieron fuego, mientras mamá desconsolada gritaba al cielo. Yo la culpé por la muerte de papá, ella solo se limitó a llorar.
La forja se extendió hasta más allá del horizonte, forjemos la llave de la lejanía. Pared con pared se levantó la frontera, en guerra, enfrentados. No podíamos vernos, porque nos lanzábamos la catapulta llena de aceite hirviendo, emborrachándonos de palabras que no sentíamos y que solo herían. Aquel día la herí hasta hacerla sangrar cuando le dije que la odiaba por obligarme a hacer lo que no quería. Es tu responsabilidad, has de asumir tus juicios hijo. Ella se mostró tensa, estática, con la mirada fija. Yo me sentí victorioso, enérgico, con valor de seguir diciéndole pero no me salían las palabras. Sentí un frío eléctrico que me paralizó el corazón y permanecí frente a ella, viéndola deshacerse en lágrimas. Aquello pudo conmigo. Salí corriendo en dirección a la puerta de la calle y tirándome cuerpo a tierra en el césped lloré desconsolado.
Bajo la sombra de los árboles caí en el abismo. Sentía cuchichear a mis hermanos desde la puerta, y la presencia de mi madre se debatía bajo la sombra de un espectro que se solidificaba conforme pasaban los segundos. Mis lágrimas bañaron la fresca hierba entre la cual apareció un diminuto caracol. Mamá entró de nuevo en casa, y yo, cogiéndolo entre las manos lo llevé a la habitación.
Las rejas de la cárcel se levantaban hasta el techo. Apenas el sol entraba por la ventana. Recostado sobre la cama deposité el caracol sobre la colcha. De nuevo la magia invadió el recinto. El silencio se hizo dueño, la sensación de libertad se abrió paso. Si fuera caracol podría esconderme en la concha hasta mejorar el tiempo, pensaba de continuo. Ahora mamá es longeva, y seguimos enfrentados por cosas distintas.  Su voz apenas sale de la garganta. Yo guardo la concha de aquel caracol por si algún día la necesito. Desde entonces pude respirar tranquilo.
 
 
 
Con este relato participo en el concurso.

lunes, 3 de diciembre de 2012

I Concurso entrelíneas (Metro Madrid)

Trans-fondo

 
Hago que leo cuando voy sentado en el metro, para que se me pase rápido el tiempo, evitando el contacto con el de al lado. Pero aquel día, en el que sus ojos azules se cruzaron con los míos creí que todo cambiaría. Ella rompió mi intimidad, rubia teñida, perfectamente maquillada, pómulos sonrojados, diosa del firmamento. Yo tirado, con los pantalones raídos, las bambas llenas de manchas, suelas desgastadas y sin peinar. Menos mal que me he quitado las gafas, pensé. Hasta que el de al lado sonrió diciéndome que era la imagen de una modelo anunciando un refresco.

Galene 2012  
 
 Con este micro participo en el concurso.

domingo, 2 de diciembre de 2012

I Concurso de Microrrelatos Ambientales Adalar

Extracto Biológico

Mi novia es Bióloga. Conoce como la palma de mi mano lugares que desconozco. Le gusta volar a vista de pájaro por parajes riojanos, y sabe cuando las nubes traen la lluvia, cuando el sol está en su zenit, y cuando el corzo baja a beber agua al río. Un río serpenteante, que escudriña las rocas para fugarse entre ellas. Sí, yo pretendí hacer lo mismo, fugarme, escaparme de sus arrebatos paisajísticos, charlas nocturnas sobre la fauna del sistema ibérico y el Ebro. Ebrio estoy de sus palabras, ella ama más sus conversaciones que el amor que nos profesamos, y que juremos llevar a lo más alto. Allá, al pico más elevado, el San Lorenzo, me llevó un día gris, nuboso, con visibilidad escasa. Aquí cerca hay una estación de esquí, me dijo, pero si permanecemos en silencio podrás oír el murmullo de la vida de la montaña. El viento soplar entre las rocas, y como se funde el cielo con la tierra. Otra empalagosa historia, pensé, ella sabe que no soy romántico, que prefiero beber unas cervezas en un bar transitado a estar a solas en un pico helado muerto de frío adornado con palabras melosas. Lo que deseaba era poder sacar el corzo que llevo dentro, mostrarle mis entrañas, el jabalí hurgando en su torso, la perdiz picoteando entre el verde de sus ojos, y sentirme libre por entre los pliegues de su piel. No soporto más la historia, las montañas y los arrebatos de locura biológica. Para calmar mi instinto le propuse hacer un extracto de nuestros pros y contras, para mejorar, para  entendernos  el  uno  al  otro.  Al  día  siguiente  me  trajo  un  extracto  de  tomillo recogido en las laderas del San Lorenzo para que me bajara la fiebre.
 
 
Imagen montaña San Lorenzo
 
 
Este es el micro seleccionado. La deliberación final es mañana día 12.12.12 a la que no voy a poder asistir. Les he enviado un texto para que lo lean en mi nombre. Esperaré ansioso saber cual es el resultado final. Esperemos que vaya bien la celebración, seguro será un éxito.