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Publicado por Pablo en 21

sábado, 17 de agosto de 2013

II Concurso de relato Breve "Leonardo Barriada" - Asociación Félix de Martino de Soto de Sajambre.



Ilustración: Juan Luis López (Juanlu)            Diseño del Cartel: Rosa Martínez



     El primer premio se va para Castellón de la Plana de la mano de Cristian Martín Ríos y su relato “Filandón” y el segundo le ha correspondido a Mar González Mena de Burgos con su relato “Carmencita”. Dos trabajos excelentes que nos transportan a sensaciones y vidas pasadas cargadas de misterio, pasión y recuerdos.

     Para consultar la lista de finalistas podéis hacerlo aquí.

       Con este texto participé en el concurso.


Quisiera contarte

Quisiera contarte, decía mi abuela nonagenaria sentada en la silla de enea remendando los pantalones del abuelo, mirándome cautelosa, midiendo sus palabras. Hay que tener  cuidado hija, el amor es traicionero.  Siempre me sentaba a la derecha, junto a la mesa rústica. Por aquel entonces era toda oídos, a la espera de sus historias y consejos.  Fueron noches estrelladas, con sabor a miel, una miel que resbalaba desde su barbilla, en sonidos que impregnaban cada rincón del comedor. Un comedor ancho y lustroso, adornado con  fotografías de la senda del Arcediano y de Vegabaño y su refugio. A la misma hora salían las conversaciones, paseándose entre los recovecos, penetrando en nuestra piel, en nuestra emoción. El sol me vio nacer en Soto de Sajambre, explicaba con ímpetu y ganas, y como la rueca en desuso, las volutas de humo de la pipa del abuelo, el crepitar de las llamas, y aquel muchacho joven de ojos impolutos, brillantes como los luceros, entraba sonriente, y yo, salía corriendo tirándome a sus brazos. Unos brazos tiernos y fuertes, sonrojándose mi abuela, volcando su risa en las llamas, que movía con una vara larga, para que las ascuas las esparciera. Recuerdo noches en vela, a mi abuelo arreciar su voz, al alma de la casa dar pasos con su cayado, al recuerdo nacer entre bambalinas, esparciéndose igual que el olor a flores que traía el mozo. Flores embriagadoras, que dejaron su rastro y el paso de una vida que aún quisiera contarte. 


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