Libro Micro Series (dibujos Juanlu)

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Publicado por Pablo en 21

miércoles, 14 de mayo de 2014

Letras con arte - concurso de cartas breve - seleccionado para antología

En estos breves concursos se presentan infinidad de propuestas, que criban para acabar incluidas en una antología, junto al ganador y finalistas. La propuesta era redactar una carta breve, que incluyera; "Me olvidé decir..."

Este es el texto que envié y que aparece en el libro.


Pendientes escarpadas

Me olvidé decir, que los días dejaron de ser anodinos. Que la tableta de chocolate, fue la más gustosa que probé. Que aquellos meses en los que estuvimos sobrevolando tiempos pasados fueron un gran ejercicio. Perdona si no supe como conjugar el verbo, con el que te quise decir tanto, con tan poco. Las palabras no me salían, expiré el aire entre la comisura de los labios, deshaciéndome del desasosiego que es vaciarse, que es sentir como el mundo se desvanece, y resurge, en precipitadas curvas inclinadas al vacío. Ayer los melocotoneros florecieron, hoy no dejé escapar el olor de cada una de las flores, de los estambres, de los pétalos. La tarde me supo a azahar, a zumo de naranja recién exprimido, olvidé los días mortecinos, las manchas en medio del camino, y el viento soplar en mis hombros. Ahora las piedras las revoco en el borde del camino. Suelo mirarme las manos en busca de grietas, amaso el pan y lo dejo fermentar. Observo tus arrugas y entre ellas navego sin demora, deshaciéndome por completo, enjugando mis lágrimas para decirte; lo siento. Y no vuelva a olvidar, abuela, que contigo soy feliz.

sábado, 10 de mayo de 2014

El cuento de los viernes - Lectura de relatos - programa VIII

En una nueva emisión del cuento de los viernes, se ha efectuado la lectura del relato "Viaje insólito" que se publicó en el libro recopilatorio "Vacaciones si yo te contara" de La esfera cultural. En el siguiente enlace podéis escuchar el relato.

Viaje insólito

No hubo forma posible de tomar una decisión clara entre todas las ofertas que teníamos frente a nosotros. Todas eran válidas, por su atractivo paisajístico, riqueza cultural y exotismo. Mi marido y yo dejamos pasar la oportunidad de poder disfrutar de unas buenas vacaciones en el trópico, junto a aguas cristalinas, playas de arena fina y blanca, sol a todas bandas y lugares donde la naturaleza fuera apabullante. Él quería Cancún y las Bahamas. Yo el corazón de áfrica, las Seychelles, navegar por el Nilo y recorrer las enigmáticas ciudades subterráneas de Turquía. La confrontación nos llevó a disgregarnos hasta dejarnos vencidos, separados por camas en habitaciones contiguas. Mantuvimos la distancia durante los largos días de verano, sin apenas dirigirnos la palabra, a través de señales, o simples notas que invadieron la casa, mantuvimos la relación hasta que el destino vino a cambiarnos la vida.
     Aquella tarde de verano, de un día caluroso, angosto por el sudor, mi marido y yo nos mirábamos de soslayo con ceño fruncido, por las desavenencias de haber sustituido lo paradisíaco por las baldosas de casa. Pero aquella tarde, justo frente a la ventana de la cocina, a escasos cinco metros del otro bloque, vimos a nuestro vecino prepararse las tostadas de la tarde. Sonriente y complaciente nos saludó sin otra intención  más que la de ser agradecido. Como autómatas lo saludamos sin importarnos la expresión tirante de nuestras caras. Jonás, el vecino, era un hombre excéntrico, amable, atento y cordial. Un hombre capaz de transformar su precaria vida en algo bello, en desarrollar su parte más humana, y potenciar los valores que pudieran llevar a un equilibrio justo. Su benevolencia y altruismo le llevó por aquellas casualidades de la vida a enterarse de nuestras desavenencias conyugales por las vacaciones. Rápido se puso en marcha, y como por arte de magia se acercó con un libro titulado: “Como dar la vuelta al mundo sin marearte”. Sin pronunciar más que; “aquí tenéis el remedio”, extendió la mano y lo cogí. Sobresaltados por su irónica postura mi marido cerró la puerta y bufé tan fuerte que, ¡ostras!, al soltar el libro encima de la mesa, para mí asombro, se abrió por la página uno.
-¿Has visto lo que yo he visto? - dije
- ¡Nuestra imagen predilecta! ¡La Antártida!
- Fíjate que dice bajo la fotografía. ¡Son nuestros nombres!
     Atraídos como imanes leímos la primera línea, imbuidos por una atracción incomparable a la que habíamos sentido al enamorarnos. Deseábamos saber sobre la vida de los protagonistas y el desenlace final.
    Y en un instante, nos sentamos en el sofá, cogimos el libro a una y leímos hasta quedar extasiados de su contenido.

     El viaje no programado al cual nos transportó el libro nos aportó placer. Viajar junto a las  letras no fue Distópico. Un hecho palpable, que vivimos a cien. Los protagonistas fueron los causantes de nuestra reconciliación. A partir de este bello viaje hemos vuelto a ser protagonistas de otro de sus libros.

Podéis descargar el audio del programa aquí.

domingo, 4 de mayo de 2014

Publicación de Viejos amigos (Pablo gonz)

Después de casi un año, Pablo Gonz al final "Viejos amigos" tiene forma. Así nos lo comunica a los seleccionados que aparecemos en la audiantología.

Comparto con todos vosotros sus palabras:


Valdivia (Chile), 11 de abril de 2014

Querid@s amig@s:

Casi un año después de haber iniciado el proyecto de nuestra audioantología Viejos amigos. Una aproximación literaria al mundo de la vejez, tengo el gusto de comunicaros que el audiolibro ya está terminado.
Se puede descargar en el siguiente enlace:
Esto permitirá un acceso online gratuito a todas las personas interesadas. Y espero que contribuya de manera fundamental a la difusión de nuestra obra.
Los archivos gráficos (que también van por We Transfer) son material de apoyo para la promoción en las redes sociales y para las ediciones particulares que cada cual quiera hacer del audiolibro. Aquí, por supuesto, la inventiva de cada uno es esencial para el éxito del proyecto.

Para la difusión Pablo recomienda:

Se pueden emprender numerosas tareas para lograr que el mensaje de este audiolibro (su reflexión sobre la situación de las personas mayores) llegue a muchas personas. Se me ocurren algunas que quiero compartir con vosotros:
1) Hacer copias del audiolibro (en CD u otros formatos) y regalárselas a personas mayores.

2) Hacer copias del audiolibro y entregarlas en los asilos y residencias de ancianos, en bibliotecas públicas, escolares o universitarias, en colegios mayores, en hospitales, en cárceles, etc... Podría ser muy interesante organizar audiciones colectivas y algún tipo de taller literario donde los lectores/auditores pudiesen aportar sus comentarios.

3) Enviar el audiolibro por email a personas ciegas o con problemas de visión, tetrapléjicos y otros colectivos con problemas de acceso a la lectura convencional.

4) Hacer copias de audiolibro y «soltarlas» en parques, en medios de transporte público, en gasolineras, en hoteles… En cualquier lugar donde un@ pueda «olvidarse» fácilmente de un CD.

Un fuerte abrazo,
PABLO GONZ


Micro que aparece en la audioantología:

Etapas


Una imagen en el espejo. Los faldones de la abuela tendidos en el cordel del tendedero. Mamá hurgándose la nariz. Tres deseos cumplidos. Un cuarto por llegar. La familia aumenta hasta dos. Mamá ya no es la mayor.  Papá aún no ha nacido. La abuela va creciendo con lentitud, dice que lo hace por dentro y fuera. El abuelo es más tosco, creció a trompicones. Una botella de agua vacía. El huerto labrado con azada. Los bordados de la abuela expuestos como cuadros. Dos palabras conectadas con las que dicen; te quiero. Un amor primaveral, junto a la bitácora en el estante. Ayer fue lunes. Hoy es viernes. Muchos meses pasaron, y ahora con prudencia los niños crecieron. Palomas al vuelo que aletean. Viento que hace sonar las campanas. Ojos emotivos de hombres dichosos. No hay vuelta de hoja. El otoño precede al invierno. La primavera volverá dentro sin arrugas.


Si alguien está interesado ya sabe donde dirigirse. Los microrrelatos son sorprendentes.

Gracias Pablo por este fabuloso trabajo. Esta entrada es para ti. Un fuerte abrazo.

miércoles, 30 de abril de 2014

Libro descarga gratuita Mp de microrrelatos trimestre Octubre - Diciembre 2013


Cada tres meses la página MP nos invita a escribir un microrrelato en base a una fotografía.


 Primera imagen del concurso
 
 
El microrrelato que envié fue el siguiente:




Herencias



     Postrada en la ventana observas el paisaje y piensas en todo lo que ha merecido la pena en tu vida, en esas cosas que nadie piensa. Pasa por tu mente el enclenque del vagabundo, el encorvado de la catedral, el pestilente alguacil que está liado con la doncella, el espadachín que para impresionarte corta la fruta de un golpe. Y no digamos del caballero que trata de conquistarte enfrascado en una armadura a lomos de un esplendoroso corcel, el cual orgulloso lanza miradas de amor postizo. Te hace reír el pícaro bufón. Viene a tu mente la vieja mujer que te leyó la mano advirtiéndote sobre el cambio del destino, tan favorable que dudas que sea cierto. Vuelve ese olor de juventud, cuando soñabas no ser ingerida por el dragón, enfrascada en una dosis de locura, y la única herencia era buscar al amor verdadero, el galán que te salvara. Desvías por un instante la dicha, piensas en el ayudante del rey, escribe sin demora todo lo que ocurre  en la corte, y ordena los edictos. Sabe desde hace años tu destino. Te peinas el largo cabello, terso como las rosas, recoges algunos que caen al suelo, y observas que son como las hojas de los árboles caducos. Así te sientes, muesca a punto de ser doblada, carne lanzada a los leones, una naufraga olvidada sin galeón.  Desde lo alto de la colmena ves el sol ponerse en el horizonte, te obcecas en liberarte, en ser una más, hasta rendirte al oír los pasos del rey. Chirría la puerta. Te lanzas al vacío y en ese instante alguien te salva. El apuesto príncipe que solo ve en ti unos bonitos ojos y la herencia de un poder que por consejo del bufón acabará por amasar entre sus manos.